El viaje del café: de Oriente al mundo
De los primeros cafés al nacimiento de una cultura alrededor de la taza
Durante siglos, Yemen protegió el secreto del café. Entre sus montañas nació una tradición que transformaría para siempre la relación entre las personas y esta pequeña semilla.
Desde el puerto de Moka, uno de los grandes centros comerciales del mundo árabe, el café inició un viaje hacia nuevos territorios. Comerciantes, viajeros y exploradores llevaron consigo una bebida desconocida para Europa, que pronto despertaría la curiosidad de una sociedad fascinada por los aromas y sabores llegados de Oriente.
Pero el café no llegó únicamente como una nueva bebida. Trajo consigo un ritual diferente, una nueva manera de disfrutar el tiempo alrededor de una taza.
La llegada del café a Europa
Interior de una cafetería en Londres (1690-1700). De autor desconocido, © Trustees of the British Museu.
Durante el siglo XVII, el café comenzó a aparecer en las principales ciudades europeas gracias a las rutas comerciales que conectaban Oriente con Occidente.
Venecia fue una de las primeras ciudades donde esta bebida encontró su lugar gracias a sus intensas relaciones comerciales con el mundo árabe. Al principio fue recibida con curiosidad: su aroma, su sabor intenso y su capacidad para mantener despierta la mente despertaron el interés de viajeros, comerciantes y pensadores.
Poco a poco, el café dejó de ser una bebida exótica para convertirse en una nueva costumbre.
Las primeras cafeterías comenzaron a abrir sus puertas en ciudades como Londres, París y Viena. Estos espacios se convirtieron en escenarios de una nueva vida urbana, donde comerciantes, artistas, escritores, científicos y pensadores encontraron un lugar para compartir conocimientos, descubrir nuevas ideas y seguir la actualidad de su tiempo.
El café había llegado a Europa para quedarse, dando origen a una cultura que uniría sabor, conocimiento y sociedad alrededor de una misma taza.
Comerciantes de café yemeníes en Yemen
El viaje de una planta hacia nuevos territorios
Mientras el café conquistaba las ciudades europeas, comenzaba otra historia igual de importante: la expansión de la planta fuera de Arabia.Durante siglos, Yemen había sido el centro del mundo cafetero. Desde sus montañas hasta el puerto de Moka, los comerciantes yemeníes controlaban la producción y el comercio de esta preciada semilla.
Conscientes de su valor, intentaron proteger el secreto del café y evitar que las plantas fértiles salieran de sus territorios. Pero el interés por esta bebida no dejaba de crecer. Comerciantes y exploradores europeos buscaban nuevas formas de cultivar café fuera de Arabia, dando inicio a uno de los grandes viajes botánicos de la historia.
Los Países Bajos tuvieron un papel fundamental en esta expansión. A finales del siglo XVII consiguieron llevar plantas de café hacia sus colonias de Asia, concretamente en Java, el cafeto encontró unas condiciones favorables para adaptarse y crecer.
En 1706, una planta cultivada en Java llegó al Jardín Botánico de Ámsterdam. Aquella planta se convirtió en una de las referencias más importantes para la expansión del café fuera de Arabia, dando origen a nuevos cultivos en diferentes regiones tropicales.
Pero el viaje del café no terminaría allí. La pequeña planta que había recorrido continentes estaba a punto de cruzar también el Atlántico y encontrar nuevos territorios donde echar raíces.
Gabriel de Clieu y el viaje del cafeto a América
Gabriel de Clieu llevando un cafeto a Martinica
Gabriel Mathieu de Clieu (1687–1775), oficial naval francés, protagonizó una de las historias más conocidas de la expansión del café.
Según cuenta la historia, alrededor de 1723 consiguió llevar un pequeño cafeto desde Europa hasta la isla de Martinica, donde la planta logró sobrevivir y multiplicarse, dando origen a una nueva etapa en la historia del café en América.
Durante la travesía por el Atlántico, aquella pequeña planta habría tenido que enfrentarse a numerosas dificultades: tormentas, escasez de agua e incluso la amenaza de los piratas. Según el relato del propio De Clieu, llegó a compartir parte de su ración de agua para mantener vivo aquel pequeño árbol durante el viaje.
Aunque algunos detalles de esta historia pertenecen al terreno de la leyenda, su significado permanece: aquella planta simboliza uno de los grandes momentos de expansión del café hacia nuevos territorios.
Al llegar a Martinica, el cafeto encontró un nuevo hogar y comenzó a reproducirse hasta dar origen a nuevas plantaciones. Con el tiempo, aquel viaje marcaría el comienzo de la expansión del café por América y el nacimiento de algunas de las regiones cafeteras más importantes del mundo.
La identidad del café nace en el territorio
El viaje del café no terminaría en las cafeterías europeas. La pequeña planta que había cruzado continentes estaba a punto de comenzar una nueva historia: la de su adaptación a nuevos territorios, climas y paisajes. Desde las montañas de América hasta las regiones tropicales de África y Asia, cada lugar aportaría algo único a esta semilla, dando origen a una diversidad de aromas, perfiles y formas de entender el café.
Porque antes de llegar a una taza, el café siempre pertenece a un lugar.
Bibliografía:
British Museum: https://www.britishmuseum.org/collection/object/P_1931-0613-2
Villegas editores: https://www.100libroslibres.com/historia-del-cafe-de-guatemala-los-origenes-del-cafe